No hay nada más exótico que una isla. Y más si es verano. Y en Alicante, podemos presumir de tener una maravillosa. Se trata de la Isla de Tabarca, la isla pirata, la única isla habitada de la Comunidad Valenciana. ¿Te apetece visitarla aunque sea virtualmente? ¡Sigue leyendo!

Tabarca, pertenece a la ciudad de Alicante, pero el punto de la península más cercano es Santa Pola y desde su puerto partimos dispuestos a atravesar las 5 millas que nos separaban de ella un caluroso día de agosto (sí, del 2020).

La Isla tiene empadronados a cerca de 60 habitantes pero en verano pasan desapercibidos ante las hordas de turistas que la visitan (a razón de unos 8.000 al día). «Este año se nota que hay menos gente» nos decía el patrón del barco que alquilamos. «Menos mal» pensé yo. Si un verano podía ser más visitable, sin duda alguna, era este. Hay que quedarse con el lado positivo de las cosas.

Cómo llegar a la Isla de Tabarca

Las posibilidades para llegar a tierra firme son muy variadas. Obviamente si tienes un barco no hay nada más que hablar. Pero imagino que la mayoría no lo tenemos, así que las opciones pasan por viajar en las tabarqueras, que es como el transporte marítimo público por excelencia, en los barco-taxi, si prefieres viajar sin horarios y sin tanta aglomeración de personas, o alquilar un barco.

Esta última fue la opción que elegimos nosotros.

Este año no hemos querido viajar a ningún sitio, por precaución, pero eso no quiere decir que no podamos disfrutar de nuestra terreta. De hecho, soy de la opinión de que debemos aprovecharla y, de paso, aportar nuestro granito de arena para que el comercio y los negocios locales puedan sobrevivir a la crisis producida por la pandemia. Y es que creo que debemos seguir viviendo, en la medida de lo posible, y disfrutar del momento, pero siempre con responsabilidad, atendiendo a las recomendaciones de las autoridades sanitarias y ayudando, como podamos, a nuestros vecinos a seguir adelante con sus negocios.

A lo que iba. Alquilar un barco con tu grupo de amigos más íntimos, no es la opción más barata, pero sí nos pareció la más segura en este momento. Y la más especial. Y la más divertida (sinceridad ante todo). 🙂 Nosotros elegimos el velero de Charter Santa Pola, el Tarsanea. Y no podemos estar más contentos con la elección.

Nuestra jornada empezó a las 11 de la mañana y terminó a las 7 de la tarde. Es decir, elegimos la jornada completa de día. Dejamos para otra ocasión la otra opción, la de la noche, de 8 a 12. Tiene que ser también muy especial poder ver atardecer desde el barco y, si coincide en fecha, disfrutar de la lluvia de las Perseidas.

Qué comer en la Isla de Tabarca

Pisar tierra firme y tabarquear un poco por las calles empedradas de la Isla es muy recomendable, aun con altas temperaturas (no te olvides de llevarte una gorra, eso sí). Esta isla no tiene carreteras (¿para qué?) pero lo que sí tiene son muchos bares (y algún que otro hotel para pasar una noche, otra experiencia que dejo en mi lista de pendientes para, quizás, otro año).

En el idioma gastronómico se puede decir que Tabarca = Caldero (comida típica tabarquina que consta de dos platos: el primero, pescado (gallina con patatas) y el segundo, arroz (hecho en caldero de hierro)). Pero en su defecto, cualquier arroz alicantino nos vale. No nos engañemos. Están todos buenísimos.

Nosotros estuvimos en Casa Gloria, por recomendación de nuestro patrón y repetiríamos con los ojos cerrados. En otra visita anterior, recuerdo haber probado una fideuá con bogavante en el Restaurante La Almadraba que también estaba exquisita.

La opción más asequible, e igual de válida, por supuesto, es llevarte tu propia comida, pero una de las pegas que le veo a las Isla es que hay pocas zonas de sombra (a no ser que te lleves tu propia sombrilla, claro) y se agradece descansar del sol aunque solo sea para comer.

Qué visitar en la Isla de Tabarca

Tabarca no es solo mar y caldero, aunque esa fue nuestra elección para esta excursión de día. Bendita posidonia. Bendito fondo marino lleno de pececitos. Bendito baño en aguas cristalinas, tranquilas y super saladas.

Nosotros nos lo tomamos de otra manera porque la tenemos ahí, cerquita, y la sensación que tenemos es que la podemos visitar cuando queramos (luego esa visita suele repetirse a los muchos años, también te digo) pero al tenerla tan al al alcance podemos disfrutarla con cierta tranquilidad sabiendo que podremos volver a verla de mil y una maneras más en más ocasiones.

Pero entiendo que esto no le pasa a todo el mundo. Hay gente que viene desde lejos, que quizás nunca más volverá o a saber cuándo vuelve, y ya que va, quiere aprovechar y exprimir la experiencia al máximo. Totalmente entendible, por otro lado, es lo que haría yo si viviera más lejos.

Si es tu caso, cosas que podrás hacer en la Isla, además de darte el mejor baño del mundo (en la Cova del Llop Marí, por ejemplo), es visitar su iglesia, la Plaza Mayor, callejear y hacerte mil fotos en sus casitas con encanto y, si caminas un poquito más, tampoco mucho ya que la isla tiene una longitud de unos 2km como mucho, llegarás al faro.

Jornada completa y bien aprovechada.

Podría decir que este ha sido uno de mis mejores días de este extraño verano. ¿Cómo está siendo el tuyo? ¿Estás exprimiendo como yo tus días de vacaciones conociendo, o revisitando, lugares de tu provincia?

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